lunes, 19 de marzo de 2012

La Celestina de Fernado de Rojas

LIBRO DIVINO, SI ENCUBRIERA MÁS LO HUMANO 

La Celestina de P. Picasso
Así opinaba Don Miguel de Cervantes y es que sin duda alguna  La Celestina, considerada una obra de encrucijada, supone la obra de mayor trascendencia del Prerrenacimiento español. Se editó por primera vez en Burgos en 1499 y constaba únicamente de dieciséis actos. En 1500 aparecen segundas ediciones con el título de Comedia de Calisto y Melibea y mantienen los dieciséis actos. La tercera edición aparece en Salamanca en 1501 y no se diferencia de las precedentes. Todas las ediciones citadas incluyen una carta de El autor a  un su amigo. En ella dice que, estando en Salamanca, encontró el primer acto de la obra, escrita por un desconocido; y que tanto le impresionó que decidió continuarlo y acabarlo en quince días. De ese modo, el primer acto sería anónimo, y los restantes de alguien que no firmaba, pero que daba su nombre en los versos acrósticos que siguen a la carta: El bachiller Fernando de Rojas acabó la Comedia de Calisto y Melibea y fue nascido en la Puebla de Montalbán. Las ediciones posteriores de 1502 añadieron cinco actos y cambiaron el título primitivo por el de Tragicomedia de Calisto y Melibea. Finalmente llegó a nuestros días con el nombre de La Celestina, y así es como la conocemos desde el siglo XVI.


La Celestina tuvo desde el primer momento  un gran éxito. Se publicó desde sus inicios en toda España y  pronto, desde el texto español, llegó a Lisboa, Roma, Venecia, Milán y Amberes. Sólo en el siglo XVI se hicieron ochenta ediciones, sobrepasando la posterior popularidad de El Quijote, y fue traducida al francés, italiano, alemán, inglés, holandés, incluso al latín clásico, como si se tratase de una obra clásica.

La obra de Fernando de Rojas se aleja de la tradición dramática del siglo XV, pues no está concebida para  la representación sino para la lectura, seguramente, dramatizada. Su origen está en la comedia humanística, fórmula dramática latina y luego recreada  por Petrarca. La Celestina coincide con dicho género en aspectos que van desde el tratamiento del espacio y el tiempo, el argumento simple  y desarrollo lento, el deseo de reflejar ambientes y tipos contemporáneos, el estilo sentencioso mezclado con la expresión obscena, la introducción en el diálogo de abundantes ecos de autores antiguos y alusiones mitológicos, hasta los nombres greco-latinos de los personajes: Pármeno, Calisto, Sempronio, entre otros.
La obra de Rojas muestra el desmoronamiento de la moral ascética de la Edad Media. En todo el texto planean la tragedia y la angustia ante  la fugacidad de la vida  que parece amortiguarse únicamente con la consecución del placer. El orden social se resquebraja, pues el amor de Calisto lo lleva a introducirse en el mundo prostibulario poblado de personajes que viven al margen de los valores tradicionales, pero que él acepta pues vive bajo los dictados de la lujuria. Se teje, pues, un entramado de tensas relaciones sociales entre los distintos estamentos alimentado por el odio.
En cierto sentido, La Celestina constituye un drama moral pues ahonda en el comportamiento del ser humano que se muestra lleno de contradicciones. En efecto, mientras buscan desalentadamente el placer se dirigen sin remedio hacia el dolor, primero y luego a la muerte. Es la danza macabra del amor y del placer, la otra cara de la muerte.
La herencia de La Celestina ha sido considerable. A ella debemos varios motivos y tópicos en la literatura dramática que le sigue, especialmente en la obra de Juan del Encina y  de Lope: la figura de la vieja medianera o alcahueta ; la moral relativa de los criados y el ambiente prostibulario. También ha dejado su huella en el mundo del cine pues en 1996 Gerardo Vega dirige una película homónima cuyos protagonistas son Juan Diego Botto y Penélope Cruz interpretando, respectivamente, los personajes de Calisto y Melibea, y la vieja alcahueta Celestina es interpretada por Terele Pávez. Aquí os dejo un fragmento que corresponde al inicio de la película:









jueves, 1 de marzo de 2012

La hipérbole

La  figura retórica de la hipérbole es el tema del programa que hoy os presentamos de TVE Saca la lengua. El catedrático José Portolés, el escritor y columnista de El Correo Juan Bas y el chirigotero gaditano José Luis 'Selu' García Cossío intervienen en el programa para poner el acento en las exageraciones que se dan a diario en nuestra habla coloquial. 'Estar más nervioso que Chewaka en Llongueras' es un ejemplo del ingenio con que los españoles nos referimos a situaciones que nos llaman la atención. Esta expresión tendrá presencia en el programa junto a otras como 'ser más lento que el caballo del malo', 'ver menos que un gato de escayola', 'poner una sonrisa de oreja a oreja' o 'tener un pie en la tumba'. En la sección 'Grandes momentos del español' recordamos una actuación del humorista Chiquito de la Calzada. ¿Es correcto usar la palabra ojiplático? ¿Cuándo debemos utilizar el término histórico? Como cada semana, Alberto Gómez Font, Coordinador de la Fundéu, resuelve estas y otras dudas de los espectadores.

Para acceder al video pincha aquí
Fuente: RTVE, Saca la lengua